revista dharma
BUDISMO · ECOLOGÍA · VIDA SANA · SOLIDARIDAD · CULTURA

 

Por Raúl de la Rosa

¿Qué ha aportado en estos años la Carta de la Tierra a los problemas ecológicos y sociales que vivimos?

La Carta de la Tierra constituye un instrumento pedagógico y de guía gubernamental de primera clase, porque en realidad es el fruto de más de diez años de reflexión de muchas organizaciones no gubernamentales que al final, como sabe, nos unimos en relación al Consejo de la Tierra, convencidos de que teníamos que procurar hacer un compendio de todas las declaraciones que se realizaron durante la década de los 90. Ésta fue una década de una extrema riqueza desde el punto de vista espiritual, normativo, educativo, intelectual y cultural, al tiempo que por la deriva producida por la globalización. Se estaban hundiendo, o estaban procurando que se hundieran, unos principios que habían guiado la acción social desde siglos, pero sobre todo desde el final de la guerra del 39 al 45. Por eso esta Carta de la Tierra no se refiere sólo a aspectos ecológicos sino a algo más importante como es la responsabilidad que debe de ser compartida por todos los seres humanos, en relación a la vida humana, en relación a la democracia, a la paz, a la cultura, a la diversidad cultural. Yo creo sinceramente por eso que éste es uno de los grandes documentos hoy a difundir. Pero no hay que quedarse sólo de eso, en la propuesta, y en esto quiero ser muy claro, sino que los primeros que tienen que enterarse de la Carta de la Tierra son los gobernantes, son los parlamentarios, son los que finalmente toman decisiones que nos afectan a todos. Suele ser muy cómodo para ellos decir: "Sí, que lo aprendan en las escuelas"; pero nosotros tenemos que decirles: "No, los primeros que tienen que aprender son ustedes", porque ya está bien de ciudadanos resignados, de ciudadanos que estamos distraídos, que nos tienen distraídos.

Precisamente la pregunta que quería hacerle es ésa, ¿cree que aún estamos a tiempo de que los países asuman la Carta de la Tierra, y, sobre todo, si no es una ilusión teniendo en cuenta que los grandes intereses económicos, que han creado en buena parte la actual problemática, son los que de alguna forma marcan en muchas ocasiones las respuestas de los gobiernos?

Por eso mismo que usted dice no tenemos que esperar nada de los países, tiene que ser una respuesta de los ciudadanos. Por primera vez en la historia, gracias a la participación no presencial, los ciudadanos pueden rebelarse pacíficamente, pueden participar a 10.000 kilómetros de distancia a través de sms y de internet. Se ha terminado la época de la ciudadanía resignada, en realidad no somos ciudadanos, sino súbditos, espectadores pasivos, a lo sumo a veces reactivos, pero no somos pro-activos, no marcamos el paso, y la democracia significa, como usted sabe muy bien, que es el pueblo (demos-cracia) el que dirige, y el pueblo no dirige nada, incluso en las democracias más maduras. Nos cuentan, que es mucho, nos cuentan cada cuatro años en unas elecciones, o nos cuentan en unas encuestas públicas, pero esto no es democracia, democracia no es ser contado, es contar; democracia es ser tenido en cuenta; democracia es que sea el pueblo y no unos cuantos los que dirijan y diseñen el futuro de la humanidad. Por eso yo creo que es tan importante la Carta de la Tierra, porque habla de responsabilidad compartida por todos los ciudadanos. Mire, viendo aquí a Tàpies (señala la portada de un número anterior de Dharma desde donde el pintor Antoni Tàpies nos sonríe), recuerdo con frecuencia a un gran catalán, poeta que murió hace poco, que se llamaba Miquel Martí i Pol, que tiene un poema en el que dice que todo está por hacer y todo es posible, pero quién sino todos, quién sino todos; es decir, que ya no tenemos que esperar a ver qué hacen los poderes públicos, eso lo tenemos que hacer nosotros y este clamor popular puede demostrar que no es una utopía o mejor dicho que es una utopía, porque las utopías son las únicas que cambian el mundo, ¿usted conoce algo que hayan cambiado los realistas, dígame una sola cosa, que hayan cambiado los realistas?

Lo que hoy es utopía, mañana es realidad.

Los realistas no cambian nada porque aceptan la realidad, por eso tenemos que ser utópicos, pero pensando en que sólo lo podremos realizar, podremos pasar de los imposibles hoy a los posibles mañana, si logramos convencernos de que son problemas nuestros, no son problemas de los otros, son problemas sobre todo mirando a las generaciones futuras. Les debemos la palabra a nuestros hijos y a nuestros descendientes. El mundo está yendo cada vez peor, porque nos empeñamos en aceptar decisiones, aunque sea protestando, que no deberíamos aceptar, nosotros no deberíamos irnos a la cama a dormir sabiendo que en este día, han muerto 60.000 personas de hambre, esto es intolerable. Cómo nos podemos finalmente adaptar a esto y que al mismo tiempo estemos gastando para beneficio de los fabricantes de armas, como ha sucedido siempre. Al final siempre han sido ellos los que se han llevado el gato al agua, millones de dólares diarios en armas, pero es que además ahora el señor Bush acaba de proponer los escudos antimisiles, y todos callados. Europa tendría que decir no, precisamente por que somos sus amigos, precisamente porque somos sus aliados, les decimos no. Se ha terminado, la economía de guerra, tiene que terminar y como ahora no hay enemigos, se les ha terminado Irak, pues ahora tenemos que buscar otra manera.

Siempre está la justificación de un enemigo para seguir financiando el armamento y otras muchas cosas.

Exactamente, y por eso creo yo que ahora es muy importante que aprendamos a decir no, y aprendamos a elevar nuestra voz y aprendamos a decir que no estamos dispuestos a tolerar que ahora en lugar de 3.000 sean 3.500 millones diarios porque vamos a tener antimisiles, olvidando los acuerdos del mes de Octubre del año 1988 entre Reagan y Gorbachov, precisamente sobre misiles. Dices, hombre, se abre una nueva página; yo incluso escribí un libro que se llama así, porque creía que se abría una nueva pagina y ahora resulta que de la noche a la mañana el señor Bush y su administración cambia de rumbo. Hay que hacerle ver que también la paciencia de la humanidad tiene un límite y que Guantánamo y todas estas cosas y el no querer pertenecer al Tribunal Penal Internacional y haber situado a la Organización Mundial del Comercio fuera de las Naciones Unidas, son decisiones que están dañando gravemente a la humanidad y a la piel de la Tierra y a la Naturaleza. Por tanto les tenemos que decir, de nuevo pacíficamente, que se ha terminado y que vamos a montar este gran clamor popular, que lo que no debemos hacer es ser inocentes, decir aquí una cosita en una reunión, otra en otra y otra en otra, y que todo se vuelve al final una mentira.
Y a la propia iglesia hay que decirle con todo respeto, que en lugar de preocuparse tanto con cosas que no tienen nada que ver con el mensaje de Jesucristo, nos preocupemos de una vez de los grandes problemas que tenemos.
(...)

(Extracto del artículo publicado en Dharma 7).

Federico Mayor Zaragoza

En defensa de la Tierra

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