

Joaquín García Weil
Más información en:
http://yogasala.blogspot.com
¿Existe un Yoga físico y otro espiritual?
Hace algunos días se produjo un momento humorístico en el recibidor
de la sala donde enseño Yoga. Entro una persona que dijo estar buscando
un Yoga que no fuera físico. No habían pasado ni dos minutos
cuando entró otra persona que también indagó sobre el
tipo de Yoga que enseñamos, pues procuraba un Yoga que sólo
fuera físico.
El caso es que me pareció entender lo que cada una de estas personas
quería. Una, buscaba una práctica que no fuera un mero ejercitarse
mecánico y repetitivo como el de los gimnasios, por muy saludable que
pueda ser. La segunda, quería un método que tuviera los pies
en la tierra, que no fuera una divagación metafísica con tintes
exóticos.
Y ahora yo tenía que responderle a ambas al mismo tiempo. Si el Yoga
fuera una mera gimnasia no me interesaría. Es revelador que los griegos
alejandrinos llamaran "gimnosofistas" a los yoguis. La sonoridad
del término me hace gracia, porque sugiere algo así como unos
sabios (sofistas) que hacen gimnasia. Como es conocido, era tradición
de los antiguos griegos ir a los gimnasios a ejercitarse y filosofar. En realidad,
el término gimnasia significaba en griego desnudez,
de donde pasó a designarse de tal modo a los ejercicios que en la Grecia
de aquella época se practicaban sin ropa. Desde entonces el ejercicio
y la sabiduría quedaron hermanados en occidente, comprendidos dentro
de un mismo ámbito educativo. Todavía en Alemania a los institutos
de bachillerato se les llama Gimnasium.
Me gusta definir el Yoga como una gimnasia, pero como una gimnasia
de la mente. Igual que los ajedrecistas utilizan las piezas y el tablero
para ejercitar la mente, durante la práctica del Yoga se ejercita la
mente a través del movimiento y posiciones del cuerpo. Aunque esta
explicación tal vez no sea del todo exacta, sin embargo me parece que
es bastante ilustrativa. La diferencia que establecían las dos personas
que vinieron a preguntarme acerca del tipo de Yoga que enseño, que
si físico o de otro tipo que supuestamente sería espiritual
o mental, está bastante extendida no sólo en Occidente, sino
en la India mismo, a mi parecer debido a la influencia occidental. He leído
no pocos libros antiguos y contemporáneos sobre Yoga y tal distinción
no aparece hasta tiempos recientes. Aun así todavía prevalece
la ausencia de conflicto. Por poner un ejemplo, en Death must die
de Atmananda, donde recoge su aprendizaje de la prestigiosa líder espiritual
india Anandamayee Ma, nos encontramos lo siguiente:
Mataji me mandó aprender asanas de Pushpa y hacerlas todas las
mañanas antes de la meditación. Pushpa me enseñó
Surya Namaskar y otras asanas
.
En los relatos de otros yoguis célebres, y celebrados como maestros
espirituales la práctica de las asanas aparece sobre todo en
relación con la meditación, principalmente como preparación
a ésta. La devoción, los cantos y la meditación, es decir,
lo que se suele llamar el Yoga espiritual en ningún momento
figura como algo contrario o enfrentado al llamado Yoga físico,
o sea, la práctica de las asanas y los pranayamas. Más bien
ambas prácticas aparecen cuanto menos como complementarias. Es lo que
puede aprenderse en los escritos de Yogananda, Shivananda y Muktananda, por
citar sólo a tres de los más prestigiosos líderes espirituales
de la India contemporánea.
(...)
(Extracto del artículo publicado en Dharma 8).