revista dharma
 

Raúl de la Rosa



Al acercarnos a Sakya Drogön Ling percibimos el aroma del mediterráneo, y la montaña sagrada del Montgó preside la panorámica recortándose en un mar azul.

Lo que más llama la atención es que el centro más grande de Europa se enclave en medio de una urbanización densamente poblada, La Sella. Pero no ha sido una decisión aleatoria. Hay que tener presente que durante mucho tiempo los Sakya de Denia estuvieron viendo terrenos de todo tipo, y ninguno de ellos reunía las características que deseaban. Unos, eran demasiado agrestes; otros, no tenían agua subterránea; otros, demasiado alejados. Finalmente apareció este terreno y después de consultar con los lamas y de hacer una valoración de la energía del lugar, se decidió que aquel era el sitio idóneo.

Las vistas desde el centro, orientado al mar, son impresionantes. El lugar tiene una energía muy potente, quizá demasiado para viviendas comunes, pero para hacer determinadas prácticas seguramente será propicia para muchas personas. Otras órdenes religiosas en al ámbito cristiano ya usaban estos conocimientos de las energías telúricas para situar sus monasterios. Era una forma de elegir a los más capacitados para servir plenamente a la orden. La elevada energía hacía que algunos monjes dejaran el lugar vencidos por los efectos de esa energía sobre su cuerpo y su mente. Otros, gracias al trabajo interior, lograban trascender esos condicionamientos elevando su nivel espiritual.



El antiguo monasterio del Desierto de Las Palmas en Castellón es un ejemplo de lugar con una potente energía telúrica. Hace más de trescientos años los carmelitas descalzos eligieron un terreno situado sobre una fractura geológica, zonas éstas altamente energéticas, para ubicar su monasterio. En 1783, durante unas fuertes lluvias, se produjo un corrimiento de tierra que ocasionó la aparición de grietas en los muros del monasterio que paulatinamente fue derruyéndose siendo desalojado hasta su total abandono. Sus ruinas aún pueden verse desde el nuevo monasterio como recordatorio de un tiempo pasado y de un conocimiento de la naturaleza casi perdido. Éste es un buen ejemplo de un lugar energéticamente especial para hacer cierto tipo de prácticas espirituales, tal como sucede en el moderno monasterio de Sakya Drogön Ling.

He podido comprobar en más de una ocasión cómo influyen estas elevadas energías geofísicas en la actividad diaria y en el estado anímico. A unos, si no sintonizan con ese nivel vibratorio, les reduce su capacidad de desenvolverse, minando su salud y su ánimo. Otros, sin embargo, gracias a un trabajo interior bien dirigido a aumentar su percepción espiritual, logran habituarse, e incluso usarla a su favor, especialmente cuando se hace una práctica en comunidad. Ésta, la sangha, permite, al actuar todos en una misma dirección y un mismo propósito individual y humanitario, sacar fuerzas de donde uno no creía que fuese capaz.

Si quieres experimentar esas energías en su estado más puro, y hacer unas prácticas espirituales este moderno centro, con capacidad residencial y una gompa de mil metros cuadrados, te espera.

Más info: http://www.sakyadrogonling.com



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Visita a un centro: Sakya Drogön Ling
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