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Maitri: conciencia del espacio

Redacción Dharma


Barbara Maertens, alemana de nacimiento, ha sido los últimos cinco años la responsable en Europa del área budista de Shambhala, y durante este tiempo ha residido en Colonia. El pasado febrero se desplazó hasta Valencia para dar un curso de "Maitri, conciencia del espacio", una forma de trabajar que Chögyam Trungpa diseñó para que, sin hablar de budismo, los occidentales pudiéramos descubrir su perspectiva tántrica a través de la propia experiencia.

- ¿Cómo empezó tu relación con la práctica espiritual?

- Es una historia divertida. Yo tenía 21 años y acababa de regresar de Grecia, donde había llevado una vida hippie durante unos meses. De regreso a Alemania fui a visitar a unos amigos que vivían en una casa extraña: el baño estaba un piso más arriba, y los escalones eran muy altos; a mitad de la escalera había unas estanterías con libros. Un día estábamos fumando hachís y necesité ir al baño. Al bajar, como estaba algo mareada, tropecé; noté que me caía y me agarré a la estantería. Finalmente me caí, y al llegar abajo me di cuenta de que tenía un libro en la mano: "Meditación en acción", de Chögyam Trungpa.

- ¿Y lo leíste?

- Por supuesto: fue la enseñanza correcta en el momento adecuado. Era lo que había estado buscando toda mi vida.

- ¿Conociste luego a Trungpa Rimpoché?

- Nunca estuve personalmente con él, pero lo amo con todo mi corazón. Conecté primero con un lama tibetano de la escuela Guelupa, Gueshe Rabten, con el que estuve estudiando unos pocos años. Pero no me gustaba esa forma tan tradicional de hacer las cosas, yo no quería convertirme en una tibetana. En cambio, en los libros de Trungpa sentía que él hablaba directamente a mi mente occidental. El primer nivel del aprendizaje Shambhala se dio por vez primera en Alemania en el año 83, y allí estaba yo.

- ¿Y el curso que hemos hecho estos días, entonces, no es una enseñanza tibetana?

- Entre los primeros estudiantes de Trungpa Rimpoché había muchos psicólogos y terapeutas, lo que le dio ocasión de conocer bien el enfoque occidental sobre el conocimiento de la mente. Era la época hippie, en la que había muchas drogas y mucho sufrimiento; uno de los más generalizados era el autodesprecio, la falta de amor que tenía la gente por sí mismos. Trungpa Rimpoché se esforzó por crear algo que pudiera hacerles llegar su idea de la bondad natural y la cordura básica, y aceptarse tal y como eran. Así fue como surgió la práctica de "Maitri, conciencia del espacio". El primer diseño de estas prácticas fue fruto de una inspiración, pero luego siguió desarrollándolas con la ayuda del maestro zen Suzuki Roshi y de otros dos estrechos colaboradores terapeutas. Finalmente creó incluso el espacio adecuado, unas habitaciones completamente monocromáticas y desprovistas de todo tipo de mobiliario, que facilitaran la inmersión total en cada uno de los colores: dentro de esas habitaciones solo hay luz y postura. A un nivel profundo, se puede decir que ahí se trabaja con la vacuidad y la luminosidad. Durante mucho tiempo la dependencia de esas habitaciones fue la mayor dificultad para introducir este trabajo en otros países; hasta que a alguien se le ocurrió la idea de diseñar unas gafas con los diferentes colores. De todas maneras, si queremos profundizar en la práctica de Maitri es mejor acudir a un centro donde existan las habitaciones. El más cercano a España es el centro Shambhala de Francia, Dechen Chöling (cerca de Limoges).

- ¿Y dices que se le ocurrió así por las buenas?

- En parte sí. Pero creemos que las posturas se han desarrollado a partir de otras que existirían entre los yoguis tibetanos; estoy investigando en ello.

- ¿Nadie se lo preguntó a Trungpa en su día?

- Se ve que no, si no lo habría contado. Yo misma he estado investigando en los archivos de Shambhala y no hay nada. Lo que está muy claro es que esta enseñanza está relacionada con las enseñanzas Ati, que son los tantras (trabajo con las energías sutiles) más elevados de la escuela Nyingma. La práctica de Maitri Con la práctica de "Maitri, conciencia del espacio" aprendemos a hacernos amigos de nosotros mismos tal y como somos. Experimentando de una forma intensa y clara las principales energías que forman parte de nuestro ser descubrimos que no somos tan sólidos como creemos y podemos sentir cómo el espacio nos da forma, al revés de lo que sentimos normalmente, que es que somos nosotros quienes lo dominamos y estructuramos. Estas energías básicas, que se manifiestan en todos los aspectos de nuestro mundo, son las que se describen en el budismo Vajrayana (tántrico) como "Las cinco familias búdicas", que son su expresión de sabiduría. Cada ejercicio consiste en adoptar una postura que hay que mantener durante un cierto tiempo (unos 45 minutos), y que es la parte esencial del trabajo; al mismo tiempo nos sumergimos en la luz correspondiente a cada energía, bien permaneciendo en las habitaciones monocromáticas especialmente diseñadas para ello, bien manteniendo puestas las gafas del color correspondiente (se trata de un color definido con precisión dentro de la gama del espectro cromático). Y observamos cómo fluye la energía en nosotros y qué vivencias y sensaciones se nos despiertan. Todas las energías tienen dos aspectos: el de sabiduría y el aspecto de confusión. Sea el que sea el que se manifieste en un momento determinado, lo importante es que hemos entrado en contacto con ella. Además, cada una está relacionada con un símbolo, un color, con un elemento y un punto cardinal. La familia Buda está relacionada con el espacio que todo lo sustenta. Su luz es blanca. Es la energía que contiene a todas las demás. Su aspecto positivo recibe el nombre de 'Sabiduría del espacio que todo lo abarca'; y su aspecto neurótico o confuso se manifiesta como pereza, desinterés, melancolía ante la vastedad de la existencia, miedo e intentos de limitar el espacio a nuestro alrededor para sentirnos protegidos en un mundo a nuestra medida, seguros. Su ubicación cardinal es el centro. La familia Vajra: su símbolo es el vajra (objeto ritual que representa al rayo), y manifiesta el aspecto indestructible de la energía. Su color es el azul y su elemento el agua. Se relaciona con el conocimiento intelectual, y como él es penetrante y frío. En su aspecto positivo es la sabiduría del espejo, capaz de percepción aguda y evaluación lógica y objetiva del mundo; y en su aspecto neurótico da lugar a la obsesión intelectual, el enfado y el espíritu de dominio. El punto cardinal que le corresponde es el este, la clara y transparente luz del amanecer. La familia Ratna: su símbolo es una joya y está conectada con la riqueza. Su color, el amarillo. Corresponde al elemento tierra, y como ella todo lo alimenta y lo mantiene. En su aspecto positivo es la sabiduría de la ecuanimidad; en su aspecto confuso, la codicia y la envidia. El punto cardinal con el que se relaciona el sur. La familia Padma significa 'flor de loto'. Su color es el rojo y su elemento el fuego. En su aspecto positivo es la energía de la compasión, y la capacidad de apreciar cada existencia individual, de ahí que reciba el nombre de 'sabiduría de la conciencia discriminadora'. En su aspecto confuso, neurótico, se manifiesta como pasión posesiva y aferramiento. La energía padma nos permite disfrutar de los aspectos gozosos de la vida. Su punto cardinal es el oeste, la luz roja del atardecer, la vuelta al hogar. La familia Karma significa acción. Su símbolo es la espada. Su color es el verde y su elemento el viento. En su aspecto positivo es la sabiduría de la acción correcta, la energía que todo lo consigue fácilmente. En su aspecto descontrolado produce la necesidad de estar llenando nuestra vida de manera compulsiva con la actividad incesante. El punto cardinal que le corresponde es el norte.

- ¿Maitri es tu práctica única o la compaginas con otras?


- Llevo haciendo Maitri desde el 84, pero aun así tengo la sensación de que estoy en los inicios de ella. Sin embargo también hago otras prácticas: para empezar, antes de iniciar cualquier sesión de trabajo y al acabar practicamos siempre shamata (concentración y calma mental). Y practico también mi yidam (la meditación con una deidad personal), y constantemente bodhichita (la energía del amor universal).

- Por cierto, este cojín que usáis es superincómodo, si me permites el atrevimiento.

- ¿No te ha gustado?

- No, las rodillas no llegan a tocar suelo y me sentía como flotando.

- De eso se trata. Se llama gomden (palabra tibetana que significa 'cojín de meditación'), y lo diseñó Chogyam Trungpa adrede para no llegar a sentirse demasiado cómodo mientras se medita, para estar siempre alerta.

- Vaya, parece que Trungpa quiso reinventar el budismo para los occidentales.

- Cuando Trungpa salió de India, fue a Oxford. Allí estuvo estudiando ciencia y religiones comparadas. Y al poco tiempo de llegar se dio cuenta de que la gente decía "vamos a Oxford a ver a los lamas". Y eso no le gustó nada, porque lo que él quería es que la gente comprendiera que el budismo no consistía en ser una persona diferente a la que somos, sino en ser realmente quien somos. Por eso pienso que Trungpa no reinventó, como tú dices, el budismo, sino que intentó comunicar a la gente que tenían que apreciar su propia cultura: la cuestión no era convertirse a una cultura diferente, sino descubrir que esa esencia de sabiduría que hay en todas las culturas está también en la nuestra propia.

- ¿Aceptas a todo el mundo en tus cursos de Maitri?


- Solo les recomiendo que no hagan esta práctica a las personas que tienen algún tipo de desequilibrio psicológico grave, porque precisamente el trabajo que hacemos consiste en incrementar todas esas energías que, en su aspecto descontrolado, producen los distintos tipos de neurosis.

- ¿Y no es peligroso para los que 'somos' normales?

- Ten en cuenta que lo hacemos siempre en grupo y en un espacio protegido, tanto en lo que se refiere al lugar físico como al marco de práctica de shamata del que ya hemos hablado. Es lo mismo que en la práctica de la meditación: uno se enfrenta a su propia realidad. Tengo, por ejemplo, una amiga que está muy asustada por el hecho de estar envejeciendo, hasta tal punto que se niega a salir de casa si antes no se ha puesto un montón de maquillaje. A este tipo de personas no les puedes poner de golpe cara a cara con lo que les da auténtico pánico; es más conveniente que hagan algún tipo de terapia.

- ¿Y para los que no llegamos al pánico pero estamos, digamos 'fastidiados', por el descubrimiento de la vejez en carne propia, qué nos aconsejas?


- Traba amistad con ello. Di sí a tu experiencia, no intentes luchar con ella. Y disfruta de lo que has conseguido con la edad: sabiduría, conocimientos... Yo misma nunca me he sentido mejor que ahora. Cuando mi abuela estaba muriendo fui a despedirme de ella al hospital; entonces me dijo: sácame de aquí, por favor, quiero morir en casa. No le tenía miedo a lo que estaba sucediendo, sino a no vivirlo con dignidad, en un entorno adecuado. Fue una gran enseñanza para mí. La vida lo tiene todo, no solo cosas bonitas; y esto es lo que le hace estar llena de sentido.

- ¿Te dedicas a esto en exclusiva?

- Durante los últimos años he sido la responsable del área budista de Shambhala para toda Europa y no he tenido tiempo para otras cosas. Pero ahora, cuando lo deje, volveré a mi trabajo en la universidad en la educación de adultos.

- ¿Alguna especialidad?


- Organizo talleres de escritura y de canto, y de mi verdadera especialidad: el desarrollo de los sentidos. Dentro de las actividades de Shambhala, seguiré colaborando en el 'Entrenamiento Karuna': una especie de máster para profesionales en psicología budista.

- ¿Aparte de lo que hemos hecho estos días y venimos contando en esta entrevista, Maitri incluye otras cosas más secretas para iniciados?

- Las posturas están relacionadas con los canales sutiles. Se trata de prácticas muy profundas que no se pueden hacer públicas por completo desde un principio, hay que ir paso a paso.

- O sea, secreto.

- No secreto: precaución. Ha habido gente que ha empezado a experimentar con estas prácticas por su cuenta y han acabado teniendo problemas. Pero nada de secreto. Mira, en julio, del 14 al 22, vuelvo a España para hacer un retiro intensivo, a quien le interese está invitado. Más info: www.shambhala.es









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