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El guerrero del bien

Entrevista: Joe Litven




El Dr. Joe Litven reside en Halifax, Nova Scotia (Canadá). Es miembro de la junta del Instituto Shambhala y viaja por el mundo impartiendo sus enseñanzas. También es presidente de Development Associates, consultoría de liderazgo y organización empresarial.

Es un hombre llano, abierto, tranquilo. Tiene una sonrisa fácil y paciencia infinita. Estuvo muy a gusto en Valencia, acompañado por Fernando Ayllón y José Ramón Pérez del centro Shambhala local. La redacción de Dharma tuvo la ocasión de compartir con él una agradable tarde, disfrutando de sol, mar y, claro, paella.


¿Cómo llegaste al budismo?

En los años 70 pasé por muchos maestros, estudié todo tipo de “ismos”. Estaba en un período de mi vida en que sufría un auténtico caos personal, auténtico dolor, y en Estados Unidos existía un verdadero supermercado espiritual. Entonces leí un libro de Trungpa (Vidyadhara Chögyam Trungpa Rimpoché), Más allá del materialismo espiritual, que me afectó mucho positivamente.

Luego tuve la oportunidad de ver y escuchar a Trungpa y lo encontré refrescante, algo distinto de todo lo demás, de los “ismos”. Acabé estudiando y meditando con él y fue cuando conocí primero el Budadharma y luego Shambhala.

¿Qué es Shambhala?

Para mí Shambhala es una especie de paraguas que abarca el budismo, pero que también incorpora otras maneras de pensar, en un conjunto que llega al corazón de lo que es bueno en las personas, la bondad fundamental que fluye por el mundo, aunque el mundo no la vea. La práctica fundamental de Shambhala es la meditación samatha-vipashana, o la calma perdurable y el entendimiento.

Por eso considero que Shambhala es importante para el mundo, porque despierta la vida, la energía, la inteligencia en todas las personas y en todos los lugares. De ahí viene lo que llamamos ser “guerrero del bien”, algo que confunde a algunas personas, pero que no es más que el arte de ser amable, intrépido y despierto.

¿De dónde viene lo del “guerrero del bien”?

Shambhala, según la tradición, era un reino (¿real o mítico?) que existió en Asia central en la época del Buda. Dawa Sangpo, el rey de aquel reino, pidió al Buda que trajera sus enseñanzas para entrenar a sus guerreros, básicamente utilizando el Kalachakra (Rueda del Tiempo) Tantra, y éstos se convirtieron en los guerreros del bien. Ahí está el enlace tradicional con el budismo, en el reino de los guerreros. Dawa Sangpo se convirtió en el primer dharmaraja.

¿Qué representa el “guerrero”?
Es una manera de aprender cómo dejar de hacerte la vida miserable a ti mismo, cómo darte espacio para respirar. Estamos hablando de la bondad fundamental, conectar con tu corazón, despertar la gentileza interior y el valor que todos tenemos.

Es un concepto que pone la idea del “guerrero” patas arriba. Ser guerrero del bien requiere mucha más valentía que ser un guerrero convencional que simplemente confía en patrones habituales tales como la agresión.

¿Por qué es importante en nuestro mundo la figura del guerrero?

Especialmente en el mundo europeo moderno, cuando hablo de conectar con tu propio corazón me refiero a reconocer que la velocidad, esa prisa que todos sentimos en nuestra sociedad, cuando las cosas van tan rápido que no tenemos tiempo para pensarlas y sentirlas… esta velocidad curiosamente tiende a ralentizarte, a frenar tu progreso personal y espiritual. Hay un dicho en inglés: “Para y huele las rosas” (stop and smell the roses), pues eso, necesitamos saber parar, frenar y tomar el tiempo para oler las rosas, para apreciar lo que somos y lo que nos rodea.

La meditación, o lo que otros han llamado Punto Final o Pausa, es una cosa diaria. Se trata literalmente de frenar -en el curso de un día atareado- primero para reconcentrarse y entonces quizás reflexionar sobre las verdaderas prioridades. Así que, primero, hay que parar, entonces darse cuenta de dónde se está -el medio ambiente que te rodea- luego del cuerpo, y entonces de la respiración. Regresando una y otra vez a la respiración como punto de referencia cuando la mente se extravía. Simplemente hacer eso unos momentos cada día es muy beneficioso. Entonces, de ahí, quizás se quiera reflexionar sobre lo que es importante tener presente durante ese día, por ejemplo, y regresar de vez en cuando a ese mismo tema brevemente cada día.

En Shambhala nos concentramos más sobre la importancia de lo que somos y de lo que nos rodea, a través de la meditación, la mente alerta, la lucidez. Lo que nos rodea contiene a las demás personas, afecta nuestro estado mental con pequeños detalles, nos habla de la comprensión de todos los aspectos de la vida.

Y un guerrero bondadoso utiliza como armas la gentileza, la valentía, la atención al detalle… y la herramienta de la disciplina, que nos ayuda a trabajar con todo tipo de materialismo: comercial, por ejemplo, filosófico, espiritual...

No es fácil.
Pero es posible. Pensemos de este modo. Cuando tenemos un mal día, debemos comprender que esto también es parte de la “bondad básica”, y debemos aprender a apreciar todos estos aspectos en nosotros mismos. Podemos estar en paz con todo lo que nos rodea, hasta con lo negativo.

¿Qué relación tiene Shambhala con el budismo tradicional?
Shambhala está dentro de la filosofía budista, e incorpora aspectos del zen, por ejemplo, pero también conecta con muchas otras “tradiciones sabias”. Está orientado hacia la vida cotidiana de las personas y sus culturas vivas. Eso es lo que lo hace especial.

La tradición Shambhala conecta con todo el dharma budista: por cierto, ahora se llama Budismo Sham-bhala. Está más ligado al budismo vajrayana tibetano, y especialmente al Tantra Kalachakra.

Más allá del budadharma, Sham-bhala conecta con todas las enzeñanzas y tradiciones de sabiduría auténtica, porque Shambhala expresa la esencia de lo que significa ser humano. Por eso, como ejemplos obvios, conecta con muchas de las culturas nativas, al menos con las prácticas iluminadas asociadas a ellas, tales como las ceremonias de purificación y otorgamiento de poder, como las prácticas de hierba dulce y cabañas de sudar de norteamérica.

La palabra clave es “auténtica”, Shambhala tiene que ver con el corazón de estas prácticas y enseñanzas, su capacidad para manifestar lo que es real y verdadero, y consecuentemente poderoso, de la tradición de los pueblos y de sus vidas. Además, cualquier expresión cultural que lleva el genuino mensaje humano, ya sea a través de cine, artes visuales o música, por ejemplo, podría considerarse “shambhaliana”: a Trungpa Rim-poché le gustaba mucho la Música Acuática de Handel, por ejemplo. Hace poco vi una película llamada Italiano para principiantes, una película sencilla y amable que habla de gente ordinaria que lucha con los asuntos humanos normales como el amor y la pérdida, y que refleja al mismo tiempo un corazón noble: la posibilidad de superar estos obstáculos usando la inteligencia humana natural y heredada. Esto, también, es Shambhala.

Finalmente, hablando del liderazgo (una de mis pasiones), Trungpa Rimpoché solía hablar de U Thant, antiguo secretario general de Naciones Unidas, como un ejemplo excepcional. En mi opinión, Aung San Suu Kyi, la líder de la oposición que ha estado detenida durante más de 15 años en Myanmar (antigua Birmania), es otro buen ejemplo. Ella demuestra la compasión y la fuerza al mismo tiempo, y nunca parece apartarse de su compromiso por hacer lo mejor que puede para su pueblo.

¿Y en España?
Lo que aporta Shambhala es el respeto hacia la cultura, la apreciación no sólo de las partes buenas, de lo que nos conviene, sino de la mezcla total que conlleva la cultura, porque Shambhala intenta comprender las distintas facetas de cada persona y cada cultura, y lo que nos pueden ofrecer. Esto también es cierto del budismo en general.

Pienso que Shambhala es completamente relevante para líderes en España y en cualquier lugar. La noción principal es descubrir quién es uno, al nivel más básico, en lugar de necesitar apoyarse en imágenes falsas de relaciones públicas o en propaganda diseñada por asesores y expresada a través de los medios.

Si uno intenta mejorarse de esta manera (y la meditación es la clave), descubre una vulnerabilidad y una fuerza, simultáneas, en sí mismo. Jim Collins, un investigador de EE.UU., ha descubierto que las corporaciones progresistas entre las “grandes” empresas que ha estudiado tienen líderes que son personalmente humildes y firmemente resueltos a lograr los objetivos de sus organizaciones. Esto es parecido al ejemplo de Aung San Suu Kyi que he mencionado, quien demuestra determinación y dulzura, una combinación conceptualmente imposible pero experimentalmente esencial para una buena líder.

De nuevo, la meditación es fundamental para lograr la habilidad de simplemente prestar atención, en primer lugar, y luego desarrollar más amplias capacidades para ayudar a la gente que depende de nosotros, mostrar firmeza bajo presión, etcétera. Al conocerse a sí mismo de manera más íntima se puede, naturalmente, conectar con lo mejor de su propia cultura, en España o donde sea. Estos atributos culturales positivos pueden servir para alentar lo mejor en uno mismo y en las demás personas.

Consideramos, pues, que las palabras solas no son tan potentes como las acciones, y que el mensaje debe ser directo y básico para que llegue al corazón de la materia: entonces es real y es genuino.

Más info:
www.shambhala.es
www.geocities.com/shamval









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