
El jardín ecológico
Cada día se implanta más en la sociedad el uso racional del
propio espacio verde. La biodiversidad, el empleo de abonos naturales, el
control con métodos naturales de plagas forman parte del concepto de
jardín o huerto ecológico. Éste se basa en que hay que
respetar los ciclos de la propia naturaleza. Así logramos que convivan
diferentes especies en equilibrio dinámico, al reciclar los restos
vegetales y emplear productos biológicos que eliminan las plantas y
organismos nocivos, evitando los pesticidas y todos los productos químicos
que destruyen la tierra y la biodiversidad.
El jardín ecológico se puede diseñar desde un inicio
o podemos transformar el que tenemos en uno ecológico con la valiosa
ayuda de la naturaleza, que hace que todas las especies de plantas estén
en armonía.

Cómo hacer un jardín ecológico
Preparar la tierra. Desmenuzar y triturar bien
la tierra para que esté suelta y mullida para que las raíces
de las plantas puedan desarrollarse bien.
Diseñar el espacio con zonas en donde haya especies perennes, que no
precisen trabajar la tierra con frecuencia; ya que cuanto menos se remueva
la tierra más rica será y mejor mantendrá la humedad.
Enriquecer la tierra. Agregar el compost orgánico que las plantas
puedan necesitar para su desarrollo es importante en el concepto de jardinería
ecológica y una de las claves para mantenerlo en buen estado.
Favorecer el crecimiento saludable de las plantas. Las plantas precisan
nutrientes, microorganismos eficaces de la tierra y la capacidad de ésta
de mantener la humedad y el aire suficiente. Una forma de favorecer este proceso
es mediante el recubrimiento del suelo con hojas secas, restos de poda, etc.,
que favorece la fertilidad, contextura y humedad del terreno.
Liberar el terreno de todo aquello que atraiga plagas. Quitar la maleza antes
de que se extienda y las frutas u hortalizas que estén caídas
o pasadas. Podar las partes enfermas de las plantas.

Plantar especies con flores; atraen insectos beneficiosos.
Usar maceteros de base plástica es recomendable; por ejemplo, envases
de bebidas de buena capacidad con agujeros para que escurra el agua.
Plantar árboles de hoja caduca. Este tipo de vegetación
en la parte que da a poniente, permite que al caer la hoja en el invierno
se caliente la casa de forma natural y en el verano tendremos sombra que nos
protegerá del sol.
Fomentar la presencia de animales. Disponer nidos para pájaros,
hacer un estanque, etc., atrae biodiversidad.
Fomentar la variedad de plantas y flores. La combinación de
diferentes plantas y cultivos reduce la posibilidad de plagas y enfermedades.
Es recomendable plantar hierbas aromáticas como salvia, ruda, menta,
albahaca, lavanda, romero, estragón y tomillo alrededor o mezcladas
con las plantas.
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