La Geobiología
y la salud
Por César Márquez
La Geobiología está relacionada con la salud, porque ha establecido
a lo largo de su historia, investigaciones y estudios realizados, una relación
entre el lugar donde él vive o trabaja el hombre y las enfermedades
que éste puede padecer.
Zona geopatógena
Las radiaciones o fenómenos telúricos, como una corriente de
agua subterránea, una fisura geológica, minerales cristalizados,
materiales magnético, bolsas de agua o de aires subterráneos,
etc.; son energías que forman parte de los procesos naturales y sin
este tipo de energía probablemente no existiría la vida sobre
la Tierra.
Las zonas geopatógenas son zonas afectadas por fenómenos telúricos
que pueden tener una incidencia negativa sobre el desarrollo de muchas especies
vegetales y animales y la salud del ser humano que vive o permanece largos
períodos. Los puntos más peligrosos son en los que confluyen
varias de estos fenómenos.

Zona alterada.
En investigaciones hechas en laboratorios sobre ratones en zonas alteradas,
se ha demostrado que la estancia en estas zonas les vuelve más agresivos,
y a la larga acaban enfermando.
Este tipo de alteraciones abarca del 10 al 15% de la superficie terrestre,
por lo que lo normal sería dormir en zonas llamadas neutras. Sin embargo,
un importante sector de la población puede correr el riesgo de estar
expuesto a estas zonas geopáticas, problema que se podría atenuar
con sólo realizar estudios de las zonas a urbanizar y de las edificaciones
ya existentes.

En esas investigaciones también se comprobó que los animales
reaccionaban de diferente manera en las zonas neutras. Su comportamiento era
mucho más tranquilo.
Solución: Siempre que un trastorno aunque leve sea constante o aparezca
con regularidad sin causa aparente, y la medicina no encuentre el remedio
pertinente, se puede intentar buscar su origen en el entorno, realizando un
estudio geobiológico1, que puede dar alguna de estas tres soluciones
(NEUFERT2):
-Salir de la zona alterada: Es la solución más efectiva. Las
defensas del organismo tienen de nuevo la posibilidad de recuperar su eficacia.
-Desplazar la cama: Ante síntomas o malestares injustificados, hasta
encontrar un lugar apropiado donde éstos se reduzcan o desaparezcan.

Desplazar la cama cuando haya radiación debajo.
-Buscar zonas armónicas o neutras: Lugares exentos de fuertes alteraciones
energéticas y con el campo magnético terrestre en equilibrio.
La permanencia por un cierto tiempo en ellos pueden influir positivamente
en la salud humana: haciéndonos sentir bien, reposados o con la concentración
deseada, desapareciendo antiguas molestias, mejorando en trastornos y enfermedades
crónicas, recuperando rápidamente heridas o traumatismos recientes.
Investigaciones y estudios3.
Existen numerosos estudios que demuestran que las zonas con las constantes
geofísicas modificadas alteran los procesos bioquímicos y energéticos
de las células del organismo humano y de que, si bien afectan en general
a todo el sistema endocrino y hormonal, su incidencia en las células
del sistema inmunitario es especialmente grave.
-Dr. Wolfgang Stark de Salzburgo: Declaraba: Los procesos metabólicos
del organismo son bioeléctricos. Se ha comprobado mediante el microscopio
electrónico, que la absorción de los alimentos por la vía
linfática y sanguínea se debe a una diferencia de polaridad,
en la célula. Esta polaridad suele alterarse en los tejidos vivientes
cuando permanecen sobre zonas con perturbaciones geobiológicas.
-Mediados de los 80, Ministerio de Economía de Austria: Encargó
a un equipo de investigación dirigido por el médico especialista
en rehabilitación Otto Bergsmann, un estudio sobre el organismo humano.
Tres geobiólogos señalaron lugares de mayor alteración,
donde situaron distintas personas durante períodos alternos de 15 minutos.
Compararon los resultados obtenidos con otros de zonas neutras: la sangre,
la presión sanguínea, las pulsaciones y las reacciones epidérmicas
y musculares.
Después de más de 7.000 experimentos sobre 1.000 personas, demostraron
la existencia de influencias en las constantes reguladoras originadas por
el lugar de ubicación: como el descenso del nivel de serotonina (neurotransmisor
inductor del sueño) en la sangre de los sujetos. En sus conclusiones
finales, el equipo investigador declara que los resultados pueden interpretarse
como consecuencia de la permanencia en zonas alteradas. Aún teniendo
en cuenta el corto espacio de tiempo en que se realizó este estudio,
los síntomas advertidos en las personas testadas fueron evidentes:
trastornos del sueño e incremento de los síntomas de estrés.
Según la opinión de Bergsmann, los campos eléctrico y
magnético no pueden modificar la energía de funcionamiento del
organismo por su debilidad, pero son lo suficientemente fuertes como para
afectar y trastornar los sistemas reguladores y referenciales, ya que estos
trabajan con energía mínima.

El organismo humano está compuesto de tres cuartas partes de agua.
En los procesos fisiológicos intervienen membranas cuya actividad depende
de su tensión superficial. El equipo de Viena demostró que,
lo mismo que sucede con una membrana, las zonas alteradas afectan a la tensión
superficial del agua. Así dedujeron que en el cuerpo humano se producen
los mismos efectos. Bergsmann afirma que son factores de alteración
mínima, pero a la larga pueden suponer una sobrecarga considerable.
-Exposición prolongada a zonas patógenas: Disminuye la eficacia
del sistema inmunológico, bajando la actividad de la glándula
endocrina Timo, que produce los glóbulos T responsables del sistema
inmunológico (reconocen y destruyen las células extrañas)
y del equilibrio energético, desempeñan un papel esencial en
la lucha contra los procesos infecciosos y degenerativos.
Muchos investigadores han descubierto que la permanencia prolongada en estos
lugares (especialmente si es el lugar donde se duerme), pueden derivar de
síntomas primarios a enfermedades realmente graves:
-Síntomas de aviso: Dolores de cabeza, cansancio injustificado, insomnio,
etc.
-Síntomas más preocupantes: Debilidad del sistema inmunológico,
alergias, estrés, nerviosismo, jaquecas, insomnio, depresión,
trastornos orgánicos...
-Enfermedades crónicas o degenerativas: Reúma, bronquitis crónica,
tumores cerebrales, cánceres linfáticos, leucemias infantiles,
etc.
Parámetros para la elección un entorno saludable.
Resulta cada vez más difícil hallar un buen lugar, puesto que
a las conocidas radiaciones cósmicas, solares y terrestres, debemos
añadir las intensas radiaciones generadas por el hombre en sus constante
progresos socioeconómicos e industriales. Los siguientes parámetros
son importantes en cuanto lo que se pretende es conseguir el equilibrio y
el bienestar de las personas en su hábitat:
-Terreno de la vivienda.
-Entorno de la vivienda.
-Diseño del edificio.
-Interior de la vivienda.
-La importancia de la Orientación.
Terreno de la vivienda: A la hora
de elegir un terreno debemos tener en cuenta el conocimiento de una serie
de puntos y conceptos:
-Composición y estructura geológica.
-Corrientes subterráneas de agua.
-Alteraciones y radiaciones geofísicas.
-Líneas geomagnéticas.
-Fracturas geológicas, vetas de minerales magnéticos, etc.
-Radiactividad ambiental.
-Bolsas de aire.

La correcta elección del terreno haría innecesario en ola
mayoría de las ocasiones el término vivienda enferma.
Entorno de la vivienda: Hacer una evaluación medioambiental:
-Observación del medio ambiente: Bosques,
parques o jardines, ríos mar, montañas, etc.
-Contaminación del aire: Industrias, vertederos, incineradoras, transporte
urbano, excesiva ionización, centros médicos con residuos radiactivos...
-Contaminación acústica: Calles ruidosas, ocio (discotecas,
salas de recreo), obras continuas, carreteras con mucho tráfico, líneas
férreas, aeropuertos...
-Contaminación electromagnética: Líneas de alta tensión
(LAT) o baja tensión, subestaciones, transformadores, vías de
tren electrificadas, antenas de telefonía, emisoras de radio de amplitud
modulada (AM), radares...
Diseño del edificio: Formas estructurales, distribución
interior, orientación del edificio, calefacción y refrigeración
natural, iluminación, colores, decoración y mobiliario, etc.
En caso de existir zonas de alteración telúrica, en el diseño
se puede prever que éstas sean ocupadas por los espacios de poco uso:
pasillos, sanitarios, etc. Aprovechando las zonas neutras y saludables energéticamente,
como lugares de estar y dormitorios. Puede que lo más difícil
sea la elección del experto o grupo especializado.
Interior de la vivienda:
-Materiales usados en la construcción: Niveles de radiactividad, composición
(presencia de sustancia tóxicas en pinturas, barnices, materiales sintéticos...),
etc.
-Contaminación electromagnética: Instalación eléctrica
interior, electrodomésticos...
-Nivel iónico del aire: Por las alteraciones telúricas, climatización
artificial, moquetas sintéticas, uso excesivo de materiales sintéticos,
etc.
La importancia de la orientación: La situación de una
persona en una determinada orientación puede favorecer o perjudicar
la acción que esté desarrollando, ya sea andar, estudiar, trabajar
o dormir.
-Orientación norte y este: La norte produce un efecto calmante sobre
el sistema nervioso, mientras que la este tiene efectos revitalizantes. Estudios
realizados con personas conectadas a electroencefalógrafos estando
durmiendo sobre camas giratorias: en todos los casos se ha comprobado que
la mejor orientación para obtener un sueño profundo y reparador
es dormir con la cabeza dirección norte seguida de la este.
Para trabajar, leer o comer es conveniente situarse con la cara orientada
hacia el norte o el este, realizando estas funciones con un mejor estado de
ánimo.
-Orientación sur y oeste.: La sur produce un efecto enervante sobre
el sistema nervioso; y la oeste es deprimente.
NOTAS:
1 En contactos: Geobiología. Hay direcciones sobre profesionales de
la Geobiología.
2 En El Arte de Proyectar en la Construcción, NEUFERT,
pág. 29, vienen estas soluciones, así como los perjuicios
fundamentales que ocasionan tales zonas de perturbación: carácter
desvitalizante, astemia, trastornos cardiacos, renales, vasculares, respiratorios,
gástricos o metabólicos hasta dolencias crónicas graves
como el cáncer.
3 Ver BIBLIOGRAFÍA: En los libros de Mariano Bueno y Raúl de
la Rosa, hay numerosos casos de investigaciones realizadas por ellos sobre
personas afectadas por las radiaciones telúricas.
LIBRO RECOMENDADO
