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Tiempos
de necesidad
Vivimos tiempos de necesidad. No sólo
de cubrir las necesidades básicas de la mayor parte de la humanidad
(una de las grandes urgencias de nuestro tiempo, seguramente la mayor),
sino también de espiritualidad. Esa espiritualidad que desde
Dharma intentamos mostrar sin caer en especulaciones vacías,
sean dogmáticas, filosófico-metafísicas o religiosas.
Tratamos de mostrar modos personales directos de acción, de pensamiento,
de práctica... que nos ayuden a entender una realidad basada
en la experiencia, en la de otros y sobre todo en la nuestra propia.
En este ámbito es donde, poco a poco, Dharma va ocupando un espacio
en las inquietudes de aquellas personas que tratan de buscar algo en
sí mismas como contraposición a la superficialidad en
la que la sociedad consumista intenta sumirnos. Personas que, además,
ven que pueden ayudar a mejorar el mundo que nos ha tocado vivir, y
que tanto hemos colaborado, consciente o inconscientemente, en estropear.
Quizá los tres pilares en donde Dharma asienta su filosofía
y su acción, espiritualidad, ecología y solidaridad, sean
la causa de su auge.
La asociación Potala realiza una gran labor de ayuda a moribundos,
y trata de restituir la dignidad y el amor en el proceso de la muerte,
en una sociedad que cada día más cierra la puerta a la
preparación espiritual en ese tránsito tan importante
para el devenir de nuestra conciencia. Precisamente sobre este tema
ediciones i acaba de publicar un interesantísimo libro, Morir
y volver a nacer, del lama Jinpa Gyamtso.
Fernando Sanz, uno de los mayores expertos internacionales en el tema
del agua, nos muestra una hermosa concepción de este elemento
aliado, tantas veces malgastado y contaminado, como vehículo
sanador y armonizador, que, entre otras cosas, puede colaborar en reducir
el estrés. Ese estrés destructivo que Guelong Thubten
nos enseña cómo liberarnos de él, e incluso transformar
las situaciones que generalmente nos estresan en fuente de relajación
y armonía interior. Barbara Maertens, mediante la práctica
de la conciencia del espacio, experimenta con las principales energías
de nuestro ser y nos sumerge en una dimensión sutil del espacio
y el color.
Alimentación: vicios y virtudes, es un artículo
impactante de Vicente Carbona. ¿A qué nos conduce la presión
y el afán de lucro de los grandes intereses mercantiles en temas
tan fundamentales para la sociedad como es la alimentación? La
información veraz es la mejor respuesta que una sociedad verdaderamente
moderna y libre puede dar a los grandes problemas que actualmente nos
acosan con creciente ahínco. Quizá este egoísmo
social tenga cierta relación con el tema que se desarrolla en
el artículo Egoísmo genético, como
motor egoísta de la evolución y de qué manera somos
el vehículo temporal de la supervivencia de los genes.
Y, como en todas las anteriores ediciones de Dharma, Dokushó
Villalba, en esa muestra de pensamiento libre, nos habla de la enorme
huella ecológica que vamos dejando a nuestro paso, tantas veces
destructiva e insolidaria. ¿Tolerancia o ecuanimidad?, ¿queremos
ser soberbios condescendientes o personas integras y rectas?: Antonio
Mínguez responde a estas preguntas con brillantez y claridad
en un inspirado artículo.
Dag Shang Kagyu es la propuesta que hacemos como visita a un centro
de retiros. Uno de los centros de práctica con más tradición
en nuestro país, un rincón que permite encontrar paz y
sabiduría. Esa paz y sabiduría interiores que podemos
lograr con la meditación del Buda, el mahamudra, una de las técnicas
meditativas más depuradas del budismo tibetano. Esta experiencia
merece un buen rincón donde meditar: Enrique Carriedo nos acerca
a ese lugar especial en donde estemos serenos en nuestro paraíso
interior.
Raúl de la Rosa
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