

Por Raúl de la Rosa
Un estudio publicado en la revista The New England Journal of Medicine desvela
que los laboratorios fabricantes de antidepresivos no informaron públicamente
sobre los resultados de cerca de una tercera parte de los ensayos clínicos
sobre la eficacia de sus antidepresivos que se les obliga a hacer para obtener
la aprobación de estos medicamentos. Esta deliberada ocultación
de datos a profesionales de la medicina y a consumidores sobre la verdadera
efectividad de los antidepresivos es un atentado a la libertad de elección
de los tratamientos más eficaces. Así pues, los laboratorios
farmacéuticos han ocultado que los antidepresivos no son tan eficaces.
Las compañías farmacéuticas publicaron los estudios clínicos
sobre antidepresivos que les favorecían. En ellos, cerca del 60% de
las personas que los tomaron dijeron obtener una mejoría significativa
de la depresión, en comparación con 40% que tomaron píldoras
placebo. Pero si a estos datos unimos las conclusiones de otros estudios clínicos
menos positivos que no publicaron, los beneficios terapéuticos se evaporan.
Sumados unos y otros datos, la ventaja entre estos antidepresivos y los placebos
tienen sólo una mínima ventaja, según concluye el informe
del The New England Journal of Medicine.
Otros estudios anteriores ya ha-bían encontrado una directriz parecida,
y muchos investigadores han cuestionado la supuesta efectividad de los antidepresivos.
Este nuevo informe, que inspeccionó datos de setenta y cuatro estudios
clínicos con doce drogas distintas, es el más exhaustivo que
se ha realizado.
El dato es demoledor: el 94% de los estudios con resultados favorables a los
intereses de las farmacéuticas se ha publicado, pero sólo el
14% de los que obtuvieron resultados contrarios o dudosos se publicó.
"Este es un estudio muy importante por dos razones ha asegurado
el doctor Jeffrey M. Drazen, editor en jefe de The New England Journal of
Medicine-: La primera es que cuando uno prescribe una droga, quiere
estar seguro de que cuenta con la mejor información posible; uno no
lo haría si sólo conociera un tercio de la verdad sobre un medicamento.
La segunda -continuó el doctor Drazen-es que debemos ser respetuosos
con las personas que participan de un estudio clínico. Ellos asumen
algún riesgo al participar en el estudio, ¿y luego la compañía
farmacéutica esconde la información? Este tipo de cosas hace
que tomemos con pasión este asunto".
El doctor Erick H. Turner, psiquiatra y ex revisor de la Adminis-tración
de Alimentos y Medicamen-tos (FDA), de los Estados Unidos, dijo que la publicación
selectiva de los estudios favorables a las farmacéuticas predispone
a decepcionar a los pacientes. "La conclusión es que las personas
que estén considerando tomar un antidepresivo deberían ser más
prudentes al tomarlos -dijo-, y no asombrarse si no funcionan la primera vez,
y no pensar que algo está mal en ellos. En cuanto a los médicos,
opinó que "terminan preguntándose: ¿cómo
puede ser que estas drogas funcionen tan bien en los estudios, pero yo no
esté obteniendo esa respuesta?".
(...)
(Extracto del artículo publicado en Dharma 9).