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El arte de la felicidad

El Dalai Lama expuso en Barcelona en una conferencia titulada “El arte de la felicidad” su visión sobre la felicidad.

Realmente creo que el propósito de la vida es la felicidad, sin embargo en algunos casos las personas pierden la esperanza. Esta actitud sin esperanza creo realmente que acorta nuestra vida. La esperanza significa confianza en aquello que es bueno. Incluso una flor tiene vida, y la vida, todo lo viviente, tiene el derecho a la existencia. Además de la vida, tenemos mente y poder cognitivo, la capacidad de experimentar nuestra identidad y existencia. Todos los seres sintientes desean felicidad y satisfacción, evitar el dolor y el sufrimiento, y realmente todos los seres tienen el derecho de superar el sufrimiento.

Hemos de encontrar maneras de contrarrestar estos problemas que tienen su origen en la mente: el estrés, la angustia, etc.

A veces el problema viene de nuestra visión de futuro. Las preocupaciones debidas a diversas expectativas, etc. En general, para contrarrestar algo hemos de encontrar el opuesto. Por ejemplo, si pasamos frío, necesitamos calor. Para salir de la oscuridad necesitamos luz. La meditación o la oración no terminarán con la oscuridad sino que la oscuridad se terminará con la luz.

El amor provoca el deseo de estar cerca, el odio provoca el deseo de estar lejos; el amor provoca el deseo de dar felicidad, el odio provoca el deseo de dar sufrimiento. Son fuerzas opuestas. Los cambios ocurren mediante la oposición de estas fuerzas contrarias. Cuando queremos superar un tipo de emoción necesitamos encontrar cuál es la emoción contraria e incrementarla. ¿Cómo podemos hacer esto? Necesitamos convicción. Fe, determinación y fuerza de voluntad son la base para ser capaces de transformar nuestra actitud. Esta correcta convicción, conocimiento y un enfoque realista, no una fe ciega, son necesarios. El método correcto tiene que estar conforme con la realidad, conocer la realidad y actuar de acuerdo a ello. Existe también una conexión temporal: lo que sucede hoy depende de lo que sucedió ayer. Necesitamos una visión amplia y completa, hemos de trabajar las causas y condiciones, cuando queremos algo hemos de crear las causas y condiciones para que pueda ocurrir.

Pensar sólo en los aspectos materiales, no es suficiente. Para una vida feliz, exitosa y significativa, los valores materiales quizá suponen entre un treinta y un cuarenta por ciento, pero el sesenta o setenta por ciento restantes son los valores internos que debemos cultivar. Esto está conectado con la paz interna y la no violencia. Necesitamos liberarnos de las emociones negativas: ira, miedo, angustia. Esto es destructivo no sólo en un sentido espiritual, sino también en un sentido material. Cada vez más, la medicina está documentando cómo estas emociones negativas influyen en nuestro sistema inmunitario. Aunque haya problemas físicos no deberíamos sentirnos desesperanzados. También tenemos que utilizar nuestra fortaleza mental.

Nuestra esperanza de un mundo mejor está en las nuevas generaciones y por eso las familias tienen un papel fundamental. Un buen corazón, amor y afecto es lo que los padres deben transmitir a los hijos. La familia está unida por el afecto. Biológicamente estamos equipados por un gran corazón porque lo necesitamos.

Estos valores son parte de nuestra vida, los valores fundamentales son algo común en nuestra vida. Todos hemos nacido del vientre de una madre; todos tenemos el mismo potencial para desarrollar querer cuidar de los demás, ya que habiendo recibido el sustento de la madre hay una base de afecto profundamente arraigado en nuestra mente.

Nos preguntamos qué es la felicidad. Existen diferentes niveles: una es la felicidad sensorial y creo que los seres humanos, animales mamíferos, incluso los insectos, creo que todos somos básicamente iguales con respecto a la posibilidad de experimentar placer o sufrimiento en un sentido sensorial. Pero el ser humano tiene la mente muy desarrollada. Así, la memoria con respecto al pasado es mucho más poderosa, también la capacidad de pensar en el futuro. Este poder mental también puede ser una fuente de problemas e insatisfacción. Aunque las cosas estén más o menos bien, nuestra mente crea muchas condiciones, deseos de algo diferente y la cantidad de preocupaciones puede provocarnos infelicidad, estrés, etc.

Las comodidades físicas no pueden terminar con la insatisfacción de la mente pero la calma, tranquilidad y felicidad mental sí pueden ir por encima de las incomodidades físicas. Por eso la experiencia mental es más importante que la experiencia física. La experiencia física es muy inmediata: el sufrimiento físico, el hambre, las enfermedades, debido a eso hemos prestado mucha atención al desarrollo tecnológico y político-económico con el objetivo de superar todos los problemas de tipo físico. Así vemos que las sociedades ricas tienen todos los elementos para la comodidad, pero surgen nuevos problemas y son problemas provocados por la misma mente y necesitamos encontrar el remedio a estos problemas en la propia mente. No podemos comprar un remedio, los médicos tampoco pueden ayudar mucho, exceptuando quizá los procesos de psicoterapia.

No importa que tengas dinero, con un corazón lleno de enfado, la vida será solitaria. Es debido a nuestra actitud mental que hay enemigos. Con una actitud llena de compasión, benevolencia y amor, veremos una cara amiga en cada persona. Pensad más en los valores internos, esto es necesario para una vida más feliz.

También debemos promover la armonía religiosa. A pesar de las diferencias filosóficas, todas las religiones tienen un mensaje similar y por eso con una base de respeto mutuo, debemos fomentar el acercamiento y la convivencia armoniosa de las diferentes religiones.


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