revista dharma
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Según cuenta una leyenda butanesa, los truenos son la voz de los dragones rugientes. De ahí nació el reino del dragón de truenos: Bután. Situado en la cordillera del Himalaya, entre China e India, Bután es el país de las montañas. De hecho, en sánscrito “bhu-uttan” significa “tierras altas”. Efectivamente, en Bután, mires hacia donde mires, ves montañas a tu alrededor...

Aislado durante siglos, ha mantenido intactos sus valores y costumbres tradicionales. De hecho, la primera carretera se construyó no hace más de cuarenta años. Es un país para la aventura y la fascinación de nuestros ojos occidentales poco acostumbrados a estos contrastes tan reales y auténticos...

Aún así, a Bután llegan nuevos aires, que habrá que ver si traen cosas positivas o no. Desde hace unos ocho años se ha legalizado la televisión e internet, con lo que otras formas de vida están entrando con fuerza. Aunque el idioma propio es el dzongkha, no es difícil hacerse entender en inglés. ..

El momento culminante de las festividades se alcanza con la gacham, la danza sagrada con máscaras que se ejecuta desde el siglo XVI. Los bailarines, con sus hábitos monásticos y las máscaras de madera con aspecto de animales reales o mitológicos, interpretan un baile de plegaria ante el soeldep cham, o tumba principal, antes de aparecer uno por uno en el patio principal...

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(Extracto del artículo publicado en Dharma 9).

Bután El reino del dragón de truenos
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