


Marcha silenciosa de solidaridad con el pueblo de Birmania en Valencia. En el centro (izquierda), Dokushô Villalba, maestro zen, Templo Luz Serena, y (derecha) Gueshe Lamsang, del Centro de Estudios Tibetanos Nagarjuna. (Foto: Josep-Manel Vert).
En distintas ciudades españolas se han realizado actos de solidaridad
con el pueblo de Birmania.
La represión militar ha anulado las protestas públicas y miles
de manifestantes pacíficos y monjes budistas ahora están siendo
maltratados en prisiones secretas, lejos de las cámaras de televisión.
Por eso, distintos grupos budistas se han movilizado en Valencia, Barcelona,
Sevilla, Madrid, Girona, Mallorca, etc., en concentraciones y marchas silenciosas,
para que se escuche bien alta la voz, ahora silenciada, del pueblo birmano.
El objetivo es que la opinión pública y las instituciones españolas,
no se olviden de la dramática situación del pueblo birmano,
y movilice a la comunidad internacional, para que las presiones sobre la junta
militar den sus frutos y se logre una transición pacífica a
la democracia y a la libertad de este pueblo que sufre una dura represión
desde hace más de treinta años.
La Orden Budista Occidental de Valencia y Villajoyosa, de los centros de la
FMPT del budismo tibetano (Guelugpa) de Alicante, Novelda, Valencia y Onteniente,
así como de la sangha española de Thich Nhat Hanh en Alicante
y Valencia, de la Comunidad Budista Soto Zen, la organización budista
Shambhala, la orden Sakyapa de Denia y los Nymapas de Valencia, convocaron
una marcha silenciosa el pasado día 27 de octubre en Valencia, que
tuvo gran éxito de participación.
En homenaje al valor demostrado por los miles de monjes birmanos y el pueblo
de Birmania, los participantes llevaron alguna prenda de color azafrán
y una vela en la mano, símbolo de la fe en la pronta solución
del conflicto.
Según el portavoz de las organizaciones budistas, el acto se hizo
para despertar conciencias. Primero, la conciencia de los propios participantes,
en el sentido de que, la paz no tiene caminos, sino que el camino es la paz.
Tomar conciencia de que cada paso que damos llenos de paz, nos pacifica y
nos permite extender paz a nuestro alrededor. Nuestra paz interior es lo que
puede ayudar a traer paz a situaciones conflictivas como la que sufre ahora
el pueblo birmano y, por extensión, todos aquellos que sufren la guerra
en sus pueblos y ciudades.
Segundo, despertar la conciencia de la ciudadanía y el gobierno, sobre
la necesidad de ser activos de una manera pacifica, manteniendo viva la llama
de aquellos que sufren la opresión y apoyando de una manera solidaria
sus esfuerzos por ser libres.
Y, por último, despertar las conciencias de los opresores y verdugos,
ayudarles a ver que deben parar de generar sufrimiento a su pueblo, a otros
pueblos y a sí mismos, y enseñarles que existen otros caminos,
aquellos en el que cada paso es un paso de paz y diálogo.
Por esa razón, la marcha, tiene por tema de meditación la
ignorancia. Nuestro objetivo será la lucha por erradicar la ignorancia,
no al ignorante que la sufre, que hace que los que están a su alrededor
sufran también las consecuencias. Es una marcha para generar paz, no
más odio.
Manifiesto
"Los monjes birmanos han sido valientes en su forma de mostrar el camino
hacia los derechos humanos y la democracia. Aunque se enfrentan a la opresión,
la prisión e incluso a la muerte, han sido capaces de proporcionar
a su país el liderazgo espiritual y el apoyo moral necesarios.
Hoy todo el mundo está apoyando a Birmania, al igual que en el pasado
apoyó la lucha por los derechos humanos y la libertad de los pueblos
de Vietnam, Tíbet, Bosnia, Irak, Ruanda o Palestina.
Entonces, como ahora, no se trata de que un practicante budista se ponga en
pie, sino de que todos los practicantes budistas nos pongamos en pie juntos
al mismo tiempo. Ahora, en el caso de Birmania, es lo mismo. Los monjes birmanos
no están solos. Todos los practicantes budistas estamos con ellos dando
pasos por y hacia la paz, porque la paz es el camino.
Hacemos un llamamiento a todos los líderes espirituales del mundo y
a todas las personas de buena voluntad, sean religiosas o no, para que todos
nos alcemos con el fin de poner fin rápidamente al sufrimiento y la
pérdida de vidas que asola Birmania y tantos otros lugares del mundo.
Todos debemos expresar con una voz clara nuestro anhelo de paz y amor, no
sólo en los países en los que vivimos, sino en todos los países
del mundo.
Cuando nuestra visión es clara, cuando nos manifestamos como pueblo,
los gobiernos no tienen más remedio que escucharnos y respetar nuestra
voluntad. Ésta es la razón por la que terminó la guerra
de Vietnam, y por la que salieron las tropas españolas de Irak. Aquello
sucedió porque los ciudadanos tomamos conciencia del dolor de nuestros
semejantes y expresamos claramente nuestra voluntad.
La marcha es un clamor silencioso pero contundente en el que manifestamos
nuestro apoyo a los monjes y al pueblo birmano, una llamada a la conciencia
de nuestros conciudadanos y una apelación a nuestros gobernantes para
que tomen rápidamente medidas que permitan a los birmanos vivir en
paz y en libertad".
El Dalai Lama se ha sumado al apoyo al pueblo birmano:
Extiendo mi apoyo y solidaridad al reciente movimiento pacífico
por la democracia en Birmania. Apoyo totalmente su llamamiento a la libertad
y a la democracia y aprovecho la oportunidad para pedir a las personas amantes
de la libertad de todo el mundo que apoyen este movimiento no-violento. Asimismo,
me gustaría hacer llegar mi aprecio y admiración al gran número
de monjes budistas en favor de la democracia y la libertad en Birmania.
>>Como monje budista, ruego a los miembros del régimen militar
que creen en el budismo, que actúen de acuerdo a las sagradas enseñanzas
basadas en la compasión y la no-violencia.
>>Rezo por el éxito de este pacífico movimiento y por
la pronta liberación de la Premio Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi.