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YOGA

Ba Duan Jin
(Las ocho piezas del brocado de seda)


Por Emilia Nácher

Las ocho piezas del brocado de seda es la serie de movimientos más clásica de chi kung (Qi Gong). Se les conoce también con el nombre de los ocho movimientos de Bodhidharma, según una tradición deseosa de emparentar el chi kung con el zen. Este legendario personaje pasa por ser el primer monje budista que llegó a China, en el siglo VI. Procedía de Ceilán y parece documentado que pasó un tiempo en el monasterio de Sha O Ling, desalentado por el poco caso que se le hizo en la corte. Se cuenta que permaneció allí seis años, quieto en meditación. De su profunda experiencia espiritual nació el ch’an, que al trasladarse siglos más tarde a Japón originó el zen que hoy conocemos.

Estos ocho movimientos, cuyo objetivo es fortalecer el cuerpo sin apenas esfuerzo muscular, han llegado hasta nosotros en la forma en que fueron perfeccionados por el general Yen Fei, un militar de la dinastía Gong. Practicarlos todos los días durante unos quince minutos permite operar la transformación gradual del organismo, de la energía y de la conciencia, relajándonos y facilitando el desarrollo espiritual.

Aunque las imágenes siguientes muestran a la persona en una actitud estática (como no puede ser de otra forma en una foto), se trata en realidad de ejercicios dinámicos, complejos en su sencillez. La ejecución de cada uno de ellos va acompañada por la concentración en determinados puntos del cuerpo, la visualización indicada y la respiración correcta; y todo ello tiene unas profundas implicaciones energéticas y beneficios para la salud.

1. SOSTENER EL CIELO CON LAS MANOS
Desde la postura de wu shi, o del árbol, se entrelazan las manos con las palmas hacia arriba a la altura de dan tien (tres dedos por debajo del ombligo); se van elevando y, al llegar al corazón, giran las palmas hacia abajo; siguen elevándose y, en la cabeza, vuelven a girar hacia arriba.

El punto de concentración es las palmas de las manos y, a la vez, se va sintiendo la zona por donde pasan: bajo abdomen, abdomen y pecho.

Se inspira mientras se elevan las manos y se espira mientras descienden.

Los brazos, el torso y las piernas se estiran, haciendo que el cuerpo recupere su postura correcta. Se activa la circulación de la energía y se combaten los dolores de espalda y la fatiga. Regula también la energía de músculos y tendones de brazos y hombros, y las funciones del triple recalentador.

2. TIRAR AL ARCO A DERECHA E IZQUIERDA
Desde la postura de wu shi se da un paso lateral y se adopta la posición del jinete; el brazo derecho se estira hacia la derecha y se despliegan los dedos índice y corazón; la mirada se centra entre ambos dedos como si se estuviera apuntando a un halcón imaginario. El hombro y el codo contrarios se estiran bien y el pecho se abre. Este ejercicio, como la mayor parte de ellos, se va alternando con ambos brazos.

Se inspira mientras se tensa el arco imaginario y se exhala al replegar los brazos y volver a la postura inicial.

Se activa la circulación de la energía por todo el cuerpo, en especial de hombros y brazos. Tonifica los meridianos de pulmón, intestino grueso y riñones. Es beneficioso para la circulación de la sangre y la respiración.

3. SEPARAR EL CIELO DE LA TIERRA
Desde la postura básica de wu shi se estira el brazo derecho hacia arriba y el izquierdo hacia abajo, alternando cada vez. Los dedos quedan estirados, los de la mano que está arriba lo hacen en dirección lateral y los de la mano que está abajo lo hacen hacia delante.

La visualización indicada es que la mano de arriba sostiene el cielo y la de abajo sujeta la tierra. Con el brazo que se eleva se siente el movimiento ascendente de la energía del bazo y con el brazo que desciende se siente el movimiento descendente de la energía del estómago.

La inspiración se produce mientras se estiran los brazos y la espiración cuando se vuelve a la postura inicial.

Hace trabajar el diafragma, lo que repercute de forma positiva en el funcionamiento de hígado y vesícula y del sistema digestivo en general.

4. GIRAR LA CABEZA Y MIRAR HACIA ATRÁS
Es el movimiento más simple y tal vez el más sutil: consiste solamente en la rotación de la cabeza y de los ojos, alternando hacia un lado y hacia el contrario. Aunque actúa de forma muy poderosa sobre la región cervical y el bulbo raquídeo, donde se encuentran los centros de control del sistema simpático y parasimpático. Se dice que, ejecutado de manera correcta, resuelve las cinco causas de debilidad y las siete heridas emocionales.

Durante la rotación de la cabeza se inspira, y el punto de concentración es dan tien (tres dedos por debajo del ombligo). La espiración se produce al regresar a la postura inicial, concentrándose en el perineo.

5. EL CÍRCULO DEL CORAZÓN
Desde la posición del jinete se apoyan las manos en los muslos con los dedos pulgares hacia fuera (en la imagen aparece la variante de pulgares hacia dentro), se balancean las caderas hacia la derecha, se estira la pierna izquierda y el torso se pliega sobre ella (se alterna este movimiento con el contrario).

La concentración se produce sobre la parte del pulmón correspondiente a la pierna flexionada; y a la vez se visualiza que se está absorbiendo todo el fuego del corazón y que se expulsa al exterior.

Se inhala al bajar, se retiene el aire mientras se mantiene la postura y se exhala al subir.

Este movimiento involucra todo el cuerpo y es una excelente práctica de relajación. Se dice de él que “apacigua el fuego del corazón”: agitación, estrés, desorden emocional, insomnio...

6. LLEVAR LAS MANOS AL SUELO Y COGERSE LOS PIES
De pie, con las rodillas ligeramente flexionadas, llevar las manos al suelo y cogerse los pies poniendo las palmas en contacto con las plantas tanto como se pueda. La cabeza no cae, sino que queda un poco erguida.

La concentración se produce en ming men, que es el punto de la espalda opuesto a dan tien.

Al estirar de nuevo la columna vertebral se inspira y se lleva la atención a ming men; y durante el descenso se espira y se lleva la concentración al perineo.

Previene el lumbago y mejora las funciones renal y suprarrenal. Otros beneficios son el aumento de las facultades de la vigilancia, la memoria y la concentración, así como ayudar a mejorar el sueño y estirar los meridianos ren mai y du mai, responsables de la órbita microcósmica.

7. LANZAR PUÑOS CON OJOS BRILLANTES
Desde la postura inicial del jinete, con los puños en la cintura y hacia arriba, se lanza el puño derecho de forma lateral y al hacerlo gira hacia abajo. Se alterna con el lanzamiento del puño izquierdo.

La concentración se produce en la liberación de la energía del hígado (cólera, rabia, enfado, agresividad... ) a través de la espiración y de la mirada.

Se inhala mientras los puños están en la cintura y se exhala mientras se lanza el puño y se mantiene la postura.

Toda la fuerza acumulada durante los seis ejercicios anteriores tiene ahora su salida y su regulación. Estimula el córtex cerebral y el sistema nervioso vegetativo.

8. ELEVAR LOS TALONES Y ESTIRAR LOS MERIDIANOS
De pie, con los brazos caídos a lo largo del cuerpo, las manos en contacto con la parte lateral de los muslos, elevarse sobre las puntas de los pies y dejarse caer con siete rebotes sucesivos.

Durante la elevación se inspira concentrándose en la energía que asciende por la columna vertebral hasta la cabeza, y durante los rebotes se exhala concentrándose en el descenso de la energía a través de la columna.

La serie finaliza con este sencillo “brocado” que reparte de forma equilibrada entre los cinco órganos y las seis vísceras la energía obtenida hasta aquí gracias a la mediación de los seis meridianos mayores. Favorece en especial la circulación sanguínea en su retorno, por lo que es beneficioso para varices y hemorroides.Cada ejercicio debe hacerse 8 veces. Preferiblemente temprano, por la mañana, en un lugar apacible. Conviene ejecutarlos de manera relajada, sin prisas. La respiración ha de ser natural, profunda y uniforme.

Emilia Nácher es profesora de yoga y chi kung desde hace veinticinco años. Dirige el centro Parasakti, pionero en la ciudad de Valencia. Más info: Gran Vía Ramón y Cajal, 16, 1ª; 963 749 893, 639 909 290.




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