

Por Joaquín García Weil
Viajo casi cada año a India porque me gusta pasear por el país y sobre todo para aprender más yoga de Swami Rudra Dev, en Rishikesh. Conocí a Jorge en una Sesshin (jornadas de meditación intensiva) en el templo Zen de Morón (La Morejona), en Sevilla. Tiempo después coincidimos, sin haberlo previsto, en un restaurante de Benarés. El encuentro resultó matemáticamente improbable, aunque no extraño. Jorge pasa parte del año recorriendo el subcontinente por motivos de trabajo y por motivación interior. Aúna de modo envidiable sus ocupaciones en el campo de las antigüedades y el arte indio con sus gustos personales. Tenemos al menos tres intereses comunes: la meditación, India y los libros, sobre todo los que tratan sobre aquellos asuntos, de modo que no nos falta tema de conversación. Año tras año hemos ido estableciendo la tradición de encontrarnos aunque sea brevemente a mi llegada al país.
Extracto del artículo publicado en Dharma 6.