

Por Joaquín García Weil
La danza de Shiva
Dentro de la cultura y la filosofía de Oriente, el cuerpo humano es
un regalo divino para el espíritu que lo habita. La vida en la tierra
dentro de este cuerpo, lejos de ser una cárcel o una condena para el
alma, es una oportunidad única para alcanzar la sabiduría y
la liberación.
A diferencia de las teorías platónicas, donde el cuerpo es el
origen del mal, en la filosofía oriental el cuerpo es algo esencialmente
bueno que, por un lado, manifiesta las cualidades del alma y, por otra parte,
es estudiado y comprendido por ésta.
Mientras que en Occidente se ha contemplado por una parte el espíritu
y por otra el cuerpo, considerado como materia o carne. La aceptación
espiritual del cuerpo humano en Oriente, permite que el cuerpo humano pueda
estudiarse y comprenderse desde un punto de vista espiritual.
La forma del cuerpo
En contraste con las anatomías tradicionales de Occidente, en los estudios
del cuerpo humano en Oriente con vistas a la medicina, llama la atención
que se trata de figuras con los ojos abiertos y tono vital.
Una explicación de esta diferencia esencial (Occidente: anatomía
de cadáveres. Oriente: estudios de cuerpos vivos) puede ser que las
medicinas de Oriente se interesan por los canales y centros de energía
que sólo están presentes en personas vivas (en concreto constituyen
la vida), y no son detectables mediante disecciones.
Sólo en los estudios de proporciones como los célebres de Da
Vinci, el cuerpo humano muestra vitalidad y fuerza.
(...)
(Extracto del artículo publicado en Dharma 9).