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Agua
para el equilibrio y la armonía
Fernando Sanz
Pérez
Desde mi infancia
he dedicado inteligencia y tiempo a descubrir cómo vivir de forma
armónica y equilibrada. Han pasado 50 años y el esfuerzo
ha merecido la pena.
¿Qué condiciona nuestra forma de vivir? ¿Cómo
pensamos? ¿Cómo nos alimentamos físicamente? ¿Cómo
nos alimentamos espiritualmente? ¿Cómo nos relacionamos
socialmente? ¿Cómo buscamos el equilibrio físico
y mental cuando lo perdemos? ¿Cómo nos relacionamos con
el trabajo y el dinero? ¿Qué traemos a esta vida de las
anteriores? ¿Cómo puedo evolucionar? ¿Qué
es evolucionar?
Éstas y otras muchas preguntas me hago para comprender cuál
es el sentido de la vida y encontrar la tranquilidad que produce el
conocimiento.
La cultura que domina el mundo en el siglo XXI me parece la de la insatisfacción
y del desánimo, porque, con el deseo de avanzar, no sé
hacia donde, se han olvidado conceptos que habían estado unidos
a todas las culturas a través de los siglos.
Y uno de los conocimientos que debemos recuperar es el de la salud por
el agua.
Modificar la cultura que hay en nuestro entorno depende de nosotros,
no de los medios de comunicación, y mucho menos de los políticos
y su gestión oficial.
Somos nosotros los que, como seres inteligentes, podemos cambiar nuestro
mundo de cada día. Si dedicamos nuestra inteligencia a poner
en cuestión todas las circunstancias que nos rodean, entraremos
en el camino de la armonía; el inconformismo moderado es muy
saludable.
En este artículo deseo plantear la siguiente pregunta: ¿cómo
buscamos el equilibrio físico y mental cuando lo perdemos?
Después de leer muchos libros sobre el agua, he llegado a la
conclusión de que, aunque no se sepa por qué, el agua
cura enfermedades, físicas y mentales.
En la cultura cristiana se bendice el agua, se bautiza con agua; ciertos
ríos son sagrados y la inmersión en sus aguas tiene connotaciones
espirituales; hay manantiales por todo el mundo cuyas aguas son milagrosas,
y no está claro que los minerales que contienen sean los responsables
de esa magia que tiene el agua.
Hemos visto fotografías de gotas de agua helada que, vistas al
microscopio, presentan diferentes dibujos en función de los pensamientos
que la impregnan.
¿Qué es el agua? ¿Qué magia contiene el
agua? ¿Por qué cura el agua?
No tengo respuesta a estas preguntas, pero puedo asegurar que, haciendo
ciertos procesos o rituales, el agua en general cura muchas disfunciones
al ser humano, sin que sea determinante, como ya he dicho, los minerales
que contenga.
Cuando se investiga en restos arqueológicos, vemos que desde
hace más de 6000 años los seres humanos ya utilizaban
el agua para mejorar su salud o, quizás, para algo más
importante: utilizaban el agua para mantenerse sanos, lo que entronca
con una filosofía de vida sana; tenían una forma de vida
o cultura para estar sanos, se esforzaban en tener hábitos de
vida saludables.
En la época del imperio romano, la cultura de salud por el agua
estaba implantada en todo su territorio, y encontramos restos de los
spa en las ciudades y castros de las legiones romanas. En el inicio
del segundo milenio las instalaciones de salud por el agua comenzaron
a llamarse balnearios: tenemos noticias de balnearios en ciudades y
en el campo, junto a manantiales de agua caliente o aguas con ciertos
minerales que las gentes de la zona utilizaban desde tiempo inmemorial.
En el siglo XVI la Inquisición consideró como acto del
diablo la higiene corporal y se demonizó todo lo referente a
la limpieza con el agua; lógicamente se cerraron los balnearios.
Y en el siglo XVII se inició una recuperación de las instalaciones
de termalismo controladas por la Iglesia. A finales del siglo XVIII
la Iglesia en España perdió los privilegios que tenía
en el negocio de los balnearios y esto fue motivo de que muchos quedasen
abandonados y se arruinasen.
En los últimos cinco años se está produciendo la
recuperación de las instalaciones termales, con varios tipos
de denominación, en suma muchos nombres con ánimo de montar
un negocio con agua pero sin tener un sentido claro de para qué
puede servir.
Considero que, acorde con la idea que tengo de estas instalaciones,
se debe utilizar el nombre balneario, y distinguir únicamente
en función de su ubicación, si está en el campo
o la ciudad.
El establecimiento llamado balneario sería el lugar donde la
gente se puede curar con el agua siguiendo un proceso predeterminado.
He sido testigo durante muchos años de la desaparición
de muchas alteraciones físicas y mentales en personas que practicaban
el termalismo, tanto en balnearios de campo como urbanos. Se podrá
definir como de un tipo u otro, en función de la ubicación.
Y hablaremos de termal o de aguas mineromedicinales si tiene agua caliente
directamente de manantial, o si históricamente se ha considerado
que tenía algunos minerales que podrían influir en la
salud.
La realidad es que el factor determinante no es el nombre, sino si mejora
la salud; y serán los clientes los que, habiendo recibido beneficios
al utilizar las instalaciones de hidroterapia y termoterapia, decidan
la visita a ese establecimiento de forma periódica y lo recomienden
a sus conocidos.
El proceso ideal de termoterapia e hidroterapia está formado
por:
· Piscina de hidromasaje 34ºC.
· Piscina de relajación 38ºC.
· Piscina de tonificación 10ºC.
· Local de terma 50ºC-70% HR.
· Pediluvio con piedras y choques de agua caliente-fría.
· Ducha escocesa bitérmica.
· Ducha de aceites esenciales bitérmica.
· Ducha normal.
Estas instalaciones serían las necesarias para que el circuito
sea terapéutico; el tiempo de recorrido debe de ser de unos 75
minutos.
En los balnearios se pueden encontrar otras instalaciones que también
son muy útiles para mejorar la salud y la belleza y encontrar
la tranquilidad.
· Baño turco 45ºC-99% HR.
· Jet de hidromasaje manual.
· Ducha de desinfección para los pies.
· Ducha vichy.
· Lodarium para tratamientos con barros y algas.
· Flotarium para relajarse.
· Túnel de duchas bitérmico.
· Cabinas para terapias manuales y tratamientos personalizados.
Las instalaciones y servicios que he relacionado son todos eficaces
y positivos para la salud siguiendo un programa y unos tiempos de permanencia
en cada aplicación.
Cuando se visita un centro de termalismo, se puede encontrar otro tipo
de instalaciones que tal vez sean perjudiciales para la salud.
Otro factor fundamental en la eficacia para la salud es la información
que facilita el personal del centro de termalismo.
Dicho personal tendrá una formación completa sobre el
cuerpo humano y una formación específica en hidrología.
Para hacer una valoración sobre la eficacia del centro de termalismo
tendremos en consideración la higiene de todas las instalaciones
que hemos descrito, la formación del personal y cómo nos
sentimos una vez terminado el proceso de salud por el agua.
Si al finalizar el proceso se siente cansado, mareado o tiene náuseas,
expóngaselo al personal y pídales una explicación;
si no le convence la respuesta que le dan, la próxima vez que
quiera practicar el termalismo busque otro lugar. Y cuando encuentre
el que le ayuda a mejorar su vida, instálese en la cultura de
la salud por el agua, sea fiel a ese lugar y dedique cada semana 2 horas
a quererse y cuidarse.
Al inicio de este comentario planteaba varias preguntas, he querido
exponer un forma de vivir la salud, pero además del termalismo,
para vivir en equilibrio, se cuidarán los pensamientos positivos,
la alimentación, la conexión con el mundo espiritual,
la buena relación con el trabajo y el dinero, la buena relación
con la gente y, sobre todo, tener conciencia de que si queremos estar
bien las soluciones están dentro de nosotros.
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